EL PENSAMIENTO GONZALO


Guzmán retomó parcialmente la caracterización de la formación económico-social peruana como semifeudal y semicolonial desarrollada por Mariátegui, en tanto era semejante a lo planteado por Mao. Pero mientras que Mariátegui enfatizaba el carácter capitalista, Guzmán destaca su carácter semifeudal, por tardío, ligado a los intereses de los grandes terratenientes, favorecer una mayor concentración de la propiedad agraria y tolerar formas serviles de explotación de la fuerza de trabajo campesina. 

Era un capitalismo semicolonial por estar sometido al imperialismo yanqui, que si bien tolera la independencia política del país, controla todo el proceso económico peruano. Y de esta manera, impide el desarrollo de la industria nacional: restringiendo su acceso al mercado mundial, imponiéndole en el mercado doméstico la competencia de mercancías extranjeras y cerrándole el acceso al crédito internacional. Guzmán consideraba que el incremento de la presencia imperialista en el país, lo coloca en riesgo de convertirse en una colonia de Estados Unidos. 

Para Guzmán la condición de país semifeudal y semicolonial determinaba una fragilidad estatal derivada de la composición conflictiva de la alianza dominante. Alianza formada por los terratenientes feudales y la gran burguesía, quienes ejercían una dictadura conjunta dirigida por la burguesía compradora, misma que fue relevada en la dirección de la alianza en 1968 por la burguesía burocrática, representada por el gobierno militar de Velasco Alvarado. Sobre este bloque contradictorio actuaba el imperialismo norteamericano, subordinando a sus intereses al conjunto de los sectores dominantes y, en los últimos años también intervino el socialimperialismo soviético. 

Para los senderistas, la reforma agraria de 1969 había sido un fracaso, pues no sólo no había eliminado el precapitalismo, sino que lo había dotado de nuevos mecanismos de dominación, imponiendo a los campesinos formas de organización productiva ajenas a su experiencia y a sus demandas. El antiguo terrateniente fue sustituido por los funcionarios estatales nombrados desde el centro, la burocracia que dominaba el campo no otorgó la tierra a los campesinos, los que la obtuvieron pagaron por ella y no se permitió la autonomía productiva. 

La problemática étnica fue soslayada por la reforma agraria que reconoció y protegió constitucionalmente a las comunidades campesinas negando su identidad indígena y con ello sus derechos culturales. La reforma priorizó la formación de cooperativas: las Cooperativas Agrarias de Producción (CAPs) a partir de la expropiación de los grandes latifundios agroindustriales de la costa y las Sociedades Agrarias de Interés Social (SAIS), a partir de los latifundios ganaderos de la sierra sur. Las propiedades no fueron fraccionadas y repartidas sino que los trabajadores estables fueron convertidos en socios y la administración fue asumida por funcionarios. Lo que favoreció la rivalidad entre accionistas de las cooperativas y las comunidades indígenas dependientes de ellas. Pero la reforma no llegó a todo el país, en regiones de la sierra como Ayacucho y los departamentos vecinos, el campesinado siguió sometido a relaciones precapitalistas. La pobreza de la tierra impidió incluso el desarrollo de grandes latifundios allí. 

Guzmán advirtió la radical segmentación étnica y regional denunciada por Mariátegui pero la formuló teóricamente a su manera, eludiendo el factor étnico, sustituyó mecánicamente los términos del conflicto costasierra, misti-indígena planteados por Mariátegui, por los términos maoístas ciudad-campo, y redujo el conflicto a la contradicción clasista. El campesinado pobre era la clase mayoritaria en el país y por ello era la fuerza principal de la revolución, enfrentado a los terratenientes, campesinos ricos y comerciantes. Lo que no quitaba al proletariado su condición de clase dirigente, pero dada su debilidad numérica, sería su vanguardia constituida en Partido, la que actuaría en su nombre. La pequeña burguesía y las clases medias eran sectores marginados de la alianza dominante y eran afectados directamente por el predominio imperialista, lo que los hacía ser aliados potenciales de la revolución. Pese al enunciado, en la práctica, Sendero excluyó sistemáticamente a la clase obrera, a la pequeña burguesía y a los sectores medios.


TEXTO EXTRAIDO DE LA FUENTE:

Escarzaga, F (2001) Auge y Caida de Sendero Luminoso. Redalyc. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/286/28600305.pdf