Ha predominado la idea del PCP-SL como una organización surgida exclusivamente en Ayacucho. Sin embargo, desde su constitución como facción autónoma en 1970, SL tuvo pequeños núcleos de militantes en Lima y otras ciudades. Así, el 14 de noviembre de 1972 se reunió el entonces denominado Comité Regional «14 de Junio» para construir los «organismos generados» entre los trabajadores de las distintas ramas de la producción. Luego, en su III Pleno de febrero de 1973, el Comité Metropolitano decidió desarrollar un trabajo de «frente» entre sectores de la «pequeña burguesía», apareciendo así la filial limeña del (CTIM) y el Comité Femenino Popular, que pasó a llamarse Movimiento Femenino Popular (MFP) desde mayo de 1973. Además, el Centro de Autoeducación Obrera (CAO).
Ante la ausencia de directivas claras sobre el trabajo partidario en Lima, éste adquirió lo que Guzmán consideraría luego «claros matices obreristas». Es así que en junio de 1975, Guzmán, ya para entonces en Lima, decidió que el trabajo urbano del partido debía estar guiado por la formación de un amplio frente de masas: «obrero como dirigente y barrios como masa». Un sector insistió en que debía profundizar la presencia del partido en el movimiento sindical –«darle más ideología a la clase obrera»- para que sea el motor principal de la revolución, en desacuerdo con los dogmas maoístas. La polémica interna fue tomando forma en el contexto de auge sindical que se vivía por entonces y que se expresó pocos años después con gran fuerza en los paros nacionales de 1977 y 1978, de los cuáles la dirección de SL tomó distancia por considerarlos «revisionistas».En noviembre de 1975, durante el desarrollo del V Pleno de la VI Conferencia Nacional, la corriente liderada por Guzmán expulsó a la «facción bolchevique» de Lima, por considerarla «liquidacionista de izquierda». En los años siguientes SL desarrolló un trabajo muy pequeño en Lima. Así, el 11 de mayo de 1976, la primera célula obrera del PCP- SL repartió clandestinamente volantes en diversos distritos de Lima. Ese mismo año, en medio de una atmósfera de pugnas y contradicciones internas se realizó la XIII Convención de la Coordinación Metropolitana, en la que acordaron que el MFP y el FER, así como el CAO, pasaran a convertirse en base para la reconstrucción del partido en Lima, en función a la guerra popular. De esa manera, empezaron a crear puntos de apoyo para el trabajo zonal y se reforzó el trabajo en algunas universidades, especialmente San Marcos y La Cantuta. Asimismo, se volvió a analizar el papel que cumplirían las ciudades en la «guerra popular».
Sin embargo, a diferencia de Ayacucho, en Lima el liderazgo de Abimael Guzmán no era reconocido unánimemente. Algunos consideraban que era necesario desarrollar más trabajo organizativo y discrepaban con iniciar la lucha armada a corto plazo. Ellos eran los que, según Guzmán, enarbolaban la «bandera negra» en el histórico IX Ampliado de 1979. Dirigentes limeños fueron parte de «la línea oportunista de derecha», opuesta a la preparación de la lucha armada, que resultó vilipendiada y expulsada.
Luego del decisivo IX Pleno Ampliado del Comité Central, SL acordó intensificar el trabajo para captar nuevos trabajadores. Poco después, durante la 1ra. Conferencia Nacional Ampliada del CC, llevada a cabo entre noviembre y diciembre de 1979, el Comité Metropolitano empezó a ejecutar su plan para desarrollar «grupos armados sin armas». Finalmente, del 2 al 19 de abril de 1980, se llevo a cabo la Primera Escuela Militar en la zona Este de Lima (Chaclacayo), dirigida personalmente por Guzmán. Al final del evento acordaron ejecutar el «Plan de Inicio» guiados por la consigna «¡Centro es el campo, ciudad complemento!»
TEXTO EXTRAÍDO DE LA FUENTE:
Espinosa, O (2017) Los actores armados. Recuperado de: https://www.usip.org/sites/default/files/file/resources/collections/commissions/Peru01-Report/Peru01-Report_Vol2.pdf
